Yo
era chiquitico y no sabía
que
las raíces tocan a la puerta.
Crecí
entre tambores y alegría
encendiéndole
velas a mi muerta.
La
Caridad del Cobre me bendijo.
Santa
Bárbara bendita me llamó.
Elegguá
fue abriéndome caminos.
Yemayá
me acogió con amor.
Los
niños juegan al pie de la ceiba.
La
ceiba que se levanta como altar.
El
canto el viento se lo lleva, ´
y
en la rumba se tiene que recordar.
¡Que
África corre entera por mis venas!
Lo
grito aunque me duela la garganta.
Que
mi coro y este ritmo sí que suenan,
cuando
la pasión es la que canta.
¡África! ¡África!
¡África ya
corre por mis venas!
Soy
cubano de nacimiento,
y
llevo en la espalda la cruz.
Hoy
lloro con sentimiento
por
los años de esclavitud.
¡África! ¡África!
¡África ya
corre por mis venas!
Llevo
la piel tan negra
como
es la oscuridad.
Y
en un verso se recuerda
cien
años de soledad.
¡África! ¡África!
¡África ya
corre por mis venas!
Má
Francisca, Siete Rayos,
Zarabanda,
Tá José.
Cuando
un congo es de belleza
me
arrodillo yo ante usté.
Ceiba que lindo tú lloras,
madre de los africanos.
Cuando un congo es de
belleza
me arrodillo yo ante
usté.
Abrázate
al hijo que añora
la
tierra de los hermanos.
Cuando un congo es de
belleza
me arrodillo yo ante
usté.
Negro, yo soy del cabildo,
ojos que todo lo ven.
Cuando un congo es de
belleza
me arrodillo yo ante
usté.
Ven
a bailar conmigo:
¡ya
se formó el bembé!

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